Educación, género y Objetivos de Desarrollo
del Milenio
Fuente: ActioAid/REPEM
David Archer
El 4 de agosto de 2004 tuvo lugar
una consulta electrónica sobre los ODM relacionados con la educación. El
objetivo fue conocer los puntos de vista de la sociedad civil y promover
movilizaciones para que la comunidad internacional se responsabilice por
el cumplimiento de estos compromisos. A continuación ofrecemos un
resumen del debate.
Temas centrales de la
discusión electrónica
Se sostuvo una discusión muy animada con
más de 100 personas de la sociedad civil de toda América Latina. 30
personas realizaron aportes de países tan diversos como Perú, México,
Paraguay, Uruguay, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Brasil,
Argentina. A continuación presentamos algunas de las problemáticas
centrales. Si bien su secuencia no es exacta, hemos intentado darle
cierto orden a esta trascendental discusión.
La educación de los varones está más en
crisis que la educación de las niñas en ciertos contextos de América
Latina, lo cual hace que la lucha por la igualdad entre los géneros en
la escuela sea diferente. Sin embargo, se observó claramente que si bien
en ciertos contextos las niñas permanecen más años que los varones
dentro del sistema educativo, esto no se traduce en mayor representación
política, en mejor distribución de los recursos ni en mejoras en materia
de cumplimiento de sus derechos sexuales y reproductivos. En cambio en
otros contextos, especialmente en áreas rurales, probablemente la
mayoría de las niñas acceden menos a la escuela y la abandonan más
tempranamente. Es evidente que la igualdad en la educación, tal como es
concebida en la actualidad, es una condición necesaria para lograr el
empoderamiento de la mujer, pero no es suficiente.
Muchos aportes abordaron la importancia de transformar radicalmente a
los sistemas educativos a fin de que las escuelas lleguen a ser
instituciones que buscan el cambio social y cuestionaron la
discriminación arraigada y la violencia contra las niñas en la sociedad.
Es necesario reformular nuestra forma de pensar sobre las escuelas para
que estas se basen más en los valores y funjan como lugares donde se
fomentan relaciones humanas positivas y se contrarrestan las tendencias
dominantes y el desmoronamiento de la sociedad. La promoción de la
igualdad entre los géneros y de las relaciones interculturales deberían
ser objetivos específicos de las escuelas, deberían ser parte integrante
de los planes de estudios y del magisterio.
El parecer general fue que los informes deberían destacar la importancia
de un sueldo decente para los maestros a fin de que estos sean valorados
por la sociedad, siendo elementos clave para cualquier reforma. Si la
sociedad no valora a sus maestros entonces los maestros no valorarán el
papel potencial que desempeñan en la transformación de la sociedad.
Se expresaron ciertas inquietudes respecto de que se impulsa la
universalización de la educación para que las mujeres se integren a la
fuerza laboral, vale decir, que la motivación subyacente es económica
antes que una búsqueda del cumplimiento de sus derechos.
Se observó que muchos gobiernos/líderes no están concientes de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y, en tal caso, ¿cómo
exigirles que rindan cuentas al respecto? Debemos exigir que todos los
Ministerios asuman sus responsabilidades con relación a estos objetivos
- ya sea el Ministerio de Educación, Salud o Hacienda. También debemos
exigir participación de toda la sociedad en el desarrollo de los planes
y estrategias nacionales para la consecución de los ODM - para así
lograr una responsabilidad colectiva en este campo. Se requiere un
esfuerzo colectivo tal como el logrado en Nicaragua para la Cruzada
Nacional de Alfabetización.
Estos objetivos son una oportunidad política clave para que todos
nosotros aunemos nuestros esfuerzos. ¿Qué acciones podemos emprender
como sociedad civil a escala nacional y mundial a modo de preparación
para la Cumbre del G8 y de la ONU para exigir acción después del fracaso
del objetivo para el año 2005? Podemos dar máxima prioridad a la
educación y al género en nuestro programa político para el año próximo.
Lograr estos objetivos requiere una movilización masiva y éste es un
papel clave para la sociedad civil, el llevar el debate más allá del
ámbito gubernamental, más allá de los círculos cerrados. Estos objetivos
requieren acción política y no soluciones técnicas y los informes no
identifican este hecho a cabalidad. Se refieren a la voluntad política
como sólo existente a nivel de los gobiernos y no hacen hincapié en la
voluntad colectiva de sociedades enteras la cual constituye la verdadera
fuerza política. Cuando los problemas son de carácter sistémico, las
soluciones técnicas no son suficientes.
Es menester prestar atención más directa al contexto en el que se busca
alcanzar estos objetivos. Se trata de un mundo donde el fundamentalismo
económico y religioso goza de un poder aterrador y mantiene a la mujer
en un estado de subordinación. Este hecho debe ser encarado.
No deberíamos considerar nuestra situación actual como si hubieran
pasado cuatro años desde el establecimiento de los objetivos de
educación y género sino como si estos hubieran sido establecidos en
Jomtien hace catorce años. Es más, los orígenes de muchos de estos
compromisos se encuentran aún más en el pasado. No deberíamos aceptar
que estos objetivos se reduzcan a uno o dos. Deberíamos insistir en los
6 objetivos que fueron reafirmados por más de 180 países en Dakar en el
año 2000. Estos abarcan un programa de educación desde la temprana niñez
hasta la adultez y aceptar menos de esto significa socavar el derecho a
la educación de todas las personas. La educación no es simplemente un
derecho de l@s niñ@s que asisten a la escuela primaria. Los informes
sobre los ODM deberían reafirmar la extensión de estos propósitos y no
ser cómplices de su minimización.
La educación debe ser concebida como un derecho para todos en todas las
etapas de la vida, tema que no es tratado a profundidad en los informes.
Más bien se centran en las "oportunidades" las cuales no sirven como
marco para la acción. Los ODM expresan el "derecho" como un cierto
número de años de escolaridad - socavando así el compromiso de mayor
alcance contenido en el marco para la acción establecido en Dakar. Si no
nos concentramos en un enfoque basado en los derechos no podremos
estructurar la acción legal para avanzar en materia de educación y nos
quedaremos sin recursos legales a nuestra disposición en caso de que los
gobiernos no logren estos objetivos. La educación no se basa en los
objetivos fijados por instituciones internacionales o gobiernos, sino en
DERECHOS. Debemos esforzarnos por garantizar que estos derechos sean
jurídicamente aplicables. Es necesario valernos de instrumentos legales,
por ejemplo incentivando a los países a observar el Artículo 13 (Derecho
a la Educación) del Protocolo de San Salvador.
En este contexto de derechos debemos evitar que las ONG o el sector
privado asuman la responsabilidad de entregar la educación puesto que la
ciudadanía no puede garantizar su derecho a partir de las ONG o del
sector privado. No debemos contribuir al plan de liberalización /
privatización proporcionando soluciones paralelas provenientes de las
ONG. La educación debe ser responsabilidad explícita de los gobiernos y
el derecho de los ciudadanos. Debemos fortalecer la conciencia de las
personas en torno a la educación como derecho, no como un lugar en la
escuela sino como derecho a una educación de CALIDAD.
Hay mucho que festejar en América Latina con sus resonantes ejemplos de
las campañas y coaliciones nacionales para la educación que han surgido
en los últimos años. El Foro Mundial de Educación en Porto Alegre
representó una oportunidad para compartir estas experiencias y las
diferentes estrategias implementadas, en particular el análisis critico
del presupuesto nacional para educación, el monitoreo del uso de este
presupuesto en la practica y el diálogo sobre educación con los
parlamentos y funcionarios electos. Se deberían determinar, reforzar y
reconocer estas experiencias por el papel sumamente significativo que
desempeñan en el logro de los objetivos de educación y género. Las
campañas y coaliciones existentes pueden desempeñar un papel importante
respecto de dar mayor visibilidad a todos los compromisos
internacionales en materia de educación y género, así como
responsabilizar a los gobiernos respecto de su cumplimiento. La Campaña
Mundial de Educación refuerza estas campañas nacionales. En el próximo
Foro Social Mundial a celebrarse en enero del 2005 en Porto Alegre se
discutirán los aportes particulares que estas campañas pueden
proporcionar al logro de los ODM y las estrategias que pueden ponerse en
marcha en el año 2005 para responsabilizar a la Cumbre del G8 y de la
ONU. Instamos a todos los contribuyentes de esta discusión electrónica a
que participen en dicho foro.
No se trata solamente de más dinero para la educación, sobre todo si
este dinero proviene de ayuda internacional, que facilita e incluso
incentiva la corrupción reduciendo la responsabilidad democrática de los
gobiernos para con la ciudadanía. Más bien necesitamos plena
transparencia del presupuesto y su control independiente por parte de la
sociedad civil a fin de asegurar un adecuado aprovechamiento de los
recursos. Es verdad que los presupuestos gubernamentales para la
educación requieren expansión pero no por medio de la ayuda
internacional, siempre que esto pueda evitarse, sino a partir de la
reducción y cancelación de pagos de la deuda, prácticas comerciales
recíprocas y una nueva priorización.
La verdadera lucha de la educación no gira en torno al presupuesto. No
necesitamos MÁS educación sino una educación DIFERENTE. Necesitamos
políticas sociales y económicas diferentes.
Necesitamos un cambio de paradigma, uno que ubique a la educación en el
contexto de la pobreza y la injusticia como mecanismo clave para la
consecución del cambio. Igualmente deberíamos comprender que será
difícil lograr este cambio de paradigma si no se producen cambios de
gran alcance en la sociedad así como en las políticas económicas y
sociales.
Los gobiernos suscriben compromisos con facilidad pero no existen
mecanismos para que rendición de cuentas en materia de su cumplimiento.
Por lo tanto, estos informes y la Cumbre sobre los ODM en 2005 deberían
estudiar cómo garantizar dicho cumplimiento y no simplemente ofrecer
nuevas promesas.
Falta coordinación entre instituciones internacionales: muchas duplican
las iniciativas absorbiendo recursos y disminuyendo su efectividad. Es
escandaloso el desperdicio de dinero causado por esta proliferación de
iniciativas, sin embargo esta problemática no está adecuadamente
encarada en los informes sobre los ODM.
Ocurre con demasiada frecuencia que estas metas internacionales
incentivan a los gobiernos y a los organismos internacionales a realizar
rimbombantes despliegues de acción que no resultan en nada concreto en
el terreno. En cambio ocurre que las organizaciones con capacidad para
producir un cambio verdadero, especialmente las organizaciones de
mujeres, no son financiadas como corresponde y no acceden a financiación
del gobierno ni de organismos internacionales.
Los informes deberían destacar la importancia de la participación
organizada de los niños y los estudiantes en las instituciones
educativas (consejos escolares, etc.) de tal modo que estos puedan hacer
escuchar su voz y opinar sobre temas escolares. Los niños aprenderán
prácticas democráticas experimentándolas personalmente. Lo mismo vale
para las asociaciones de padres o de padres y maestros, las cuales
deberían contar con mayor peso en cuanto a la supervisión de la vida
escolar y no ser simples títeres que recaudan fondos para la dirección
de la escuela.
El informe hace hincapié en la participación de la mujer en los
parlamentos nacionales pero no enfatiza la representación y el liderazgo
de la mujer en los ámbitos local y mundial. No basta con lograr que la
mujer ocupe puestos de autoridad si no son tratadas con respeto, como
seres humanos en pie de igualdad y si no logran aprovechar sus puestos
con efectividad.
No se debería considerar la alfabetización/educación básica de la mujer
como un medio para lograr un fin (educación de las niñas =familias menos
numerosas, etc.) sino como un fin en sí puesto que se trata de un
derecho básico de todos.
Existen muchos ejemplos de programas sustanciales que abordan la
igualdad entre los géneros en la educación en América Latina - con
frecuencia con una visión más global que la expresada en el informe.
Empero, estos programas no han sido satisfactoriamente sistematizados ni
compartidos (por ej. PRIOM Argentina).
Es necesario estudiar la problemática de la violencia sexual, la cual
debe ser abordada en el marco de la educación.
Debemos concretar educación de calidad para todos. No buscamos sistemas
paralelos para ricos y pobres sino un sistema unitario de calidad en el
que participen todos los niños, ya sean de clase media o pobres, de tal
modo que la educación se convierta en una fuerza igualadora de la
sociedad.
La educación secundaria atraviesa una gran crisis y sería conveniente
que muchos países latinoamericanos dirijan sus esfuerzos a esta
problemática.
El parecer general fue que el Equipo de Trabajo no aprovechó a cabalidad
la acumulación de aprendizajes y reflexiones sobre estos objetivos. Por
ende, los informes resultaron poco convincentes y limitados. Se sugirió
que desarrollemos nuestro propio documento complementario como sociedad
civil posteriormente a esta discusión electrónica y basándonos en una
mejor comprensión de estos compromisos y luchas.
La gran mayoría de los contribuyentes fueron mujeres, lo cual
irónicamente parecería ser un ejemplo más del rol socialmente construido
de la mujer.
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