Declaración y Plataforma de
Acción de Beijing
La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer Reunida en Beijing del 4 al
15 de septiembre de 1995,
ÍNDICE
I. RESOLUCIONES APROBADAS POR LA CONFERENCIA
1. Declaración y Plataforma de Acción de
Beijing
2. Expresión de reconocimiento al pueblo y al Gobierno de la República
Popular de China
3. Credenciales de los representantes ante la Cuarta Conferencia Mundial
sobre la Mujer
Capítulo I
RESOLUCIONES APROBADAS POR LA CONFERENCIA
Resolución 1
Declaración y
Plataforma de Acción de Beijing*
La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer Reunida en Beijing del 4 al
15 de septiembre de 1995,
1. Aprueba la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, que figuran
como anexos de la presente resolución;
2. Recomienda a la Asamblea General de las Naciones Unidas en su
quincuagésimo período de sesiones que haga suyas la Declaración y
Plataforma de Acción de Beijing en la forma aprobada por la Conferencia.
* Aprobada en la 16~ sesión plenaria, celebrada el 15 de septiembre de
1995; para el debate, véase el capítulo V.
ANEXO I
Declaración de Beijing
1. Nosotros, los Gobiernos que participamos en la Cuarta Conferencia
Mundial sobre la Mujer,
2. Reunidos en Beijing en septiembre de 1995, año del cincuentenario de
la fundación de las Naciones Unidas,
3. Decididos a promover los objetivos de igualdad, desarrollo y paz para
todas las mujeres del mundo, en interés de toda la humanidad,
4. Reconociendo las aspiraciones de las mujeres del mundo entero y
tomando nota de la diversidad de las mujeres y de sus funciones y
circunstancias, haciendo honor a las mujeres que han allanado el camino,
e inspirados por la esperanza que reside en la juventud del mundo,
5. Reconocemos que la situación de la mujer ha avanzado en algunos
aspectos importantes en el último decenio, aunque los progresos no han
sido homogéneos, persisten las desigualdades entre mujeres y hombres y
sigue habiendo obstáculos importantes, que entrañan graves consecuencias
para el bienestar de todos los pueblos,
6. Reconocemos asimismo que esta situación se ha visto agravada por una
pobreza cada vez mayor, que afecta a la vida de la mayor parte de la
población del mundo y tiene sus orígenes en el ámbito nacional y en el
ámbito internacional,
7. Nos comprometemos sin reservas a combatir estas limitaciones y
obstáculos y a promover así el adelanto y la potenciación del papel de
la mujer en todo el mundo, y convenimos en que esta tarea exige una
acción urgente, con espíritu decidido, esperanza, cooperación y
solidaridad, ahora y en los albores del nuevo siglo.
Reafirmamos nuestro compromiso de:
8. Defender los derechos y la dignidad humana intrínseca de las mujeres
y los hombres, todos los demás propósitos y principios consagrados en la
Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos
Humanos y otros instrumentos internacionales de derechos humanos, en
particular, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación contra la mujer y la Convención sobre los Derechos del
Niño, así como la Declaración sobre la eliminación de la violencia
contra la mujer y la Declaración sobre el derecho al desarrollo;
9. Garantizar la plena aplicación de los derechos humanos de las mujeres
y las niñas como parte inalienable, integral e indivisible de todos los
derechos humanos y libertades fundamentales;
10. Impulsar el consenso y los progresos alcanzados en anteriores
conferencias de las Naciones Unidas - sobre la Mujer, celebrada en
Nairobi en 1985, sobre el Niño, celebrada en Nueva York en 1990, sobre
el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992,
sobre los Derechos Humanos, celebrada en Viena en 1993, sobre la
Población y el Desarrollo, celebrada en El Cairo en 1994, y en la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada en Copenhague en 1995, con el
objetivo de lograr la igualdad, el desarrollo y la paz;
11. Conseguir la aplicación plena y efectiva de las Estrategias de
Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer;
12. Promover la potenciación del papel de la mujer y el adelanto de la
mujer, incluido el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia,
de religión y de creencia, lo que contribuye a la satisfacción de las
necesidades morales, éticas, espirituales e intelectuales de las mujeres
y los hombres, individualmente o en comunidad con otros, por lo que les
garantiza la posibilidad de realizar su pleno potencial en la sociedad
plasmando su vida de conformidad con sus propias aspiraciones.
Estamos convencidos de que:
13. La potenciación del papel de la mujer y la plena participación de la
mujer en condiciones de igualdad en todas las esferas de la sociedad,
incluidos la participación en los procesos de adopción de decisiones y
el acceso al poder, son fundamentales para el logro de la igualdad, el
desarrollo y la paz;
14. Los derechos de la mujer son derechos humanos;
15. La igualdad de derechos, de oportunidades y de acceso a los
recursos, la distribución equitativa entre hombres y mujeres de las
responsabilidades respecto de la familia y una asociación armoniosa
entre ellos son indispensables para su bienestar y el de su familia, así
como para la consolidación de la democracia;
16. La erradicación de la pobreza basada en el crecimiento económico
sostenido, el desarrollo social, la protección del medio ambiente y la
justicia social exige la participación de la mujer en el desarrollo
económico y social e igualdad de oportunidades, y la participación plena
y en pie de igualdad de mujeres y hombres en calidad de agentes y de
beneficiarios de un desarrollo sostenible centrado en la persona;
17. El reconocimiento explícito y la reafirmación del derecho de todas
las mujeres a controlar todos los aspectos de su salud, en particular su
propia fecundidad, es básico para la potenciación de su papel;
18. La paz local, nacional, regional y mundial es alcanzable y está
inextricablemente vinculada al adelanto de la mujer, que constituye una
fuerza fundamental para la dirección de la comunidad, la solución de
conflictos y la promoción de una paz duradera a todos los niveles;
19. Es indispensable diseñar, aplicar y vigilar, a todos los niveles,
con la plena participación de la mujer, políticas y programas, entre
ellos políticas y programas de desarrollo efectivos, eficaces y
sinérgicos, que tengan en cuenta el género, y contribuyan a promover la
potenciación del papel y el adelanto de la mujer;
20. La participación y contribución de todos los participantes de la
sociedad civil, en particular de los grupos y redes de mujeres y otras
organizaciones no gubernamentales y organizaciones de la comunidad, con
el pleno respeto de su autonomía y en cooperación con los gobiernos, son
importantes para una aplicación y seguimiento efectivos de la Plataforma
de Acción;
21. La aplicación de la Plataforma de Acción exige el compromiso de los
gobiernos y de la comunidad internacional. Al asumir compromisos de
acción a nivel nacional e internacional, incluidos los asumidos en la
Conferencia, los gobiernos y la comunidad internacional reconocen la
necesidad de tomar medidas prioritarias para la potenciación del papel y
el adelanto de la mujer.
Estamos decididos a:
22. Intensificar los esfuerzos y acciones encaminados a alcanzar, antes
de que termine el siglo, las metas de las Estrategias de Nairobi
orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer para fines del
presente siglo;
23. Garantizar a todas las mujeres y las niñas todos los derechos
humanos y libertades fundamentales, y tomar medidas eficaces contra las
violaciones de esos derechos y libertades;
24. Adoptar las medidas que sean necesarias para eliminar todas las
formas de discriminación contra las mujeres y las niñas, y suprimir
todos los obstáculos a la igualdad de género y al adelanto y
potenciación del papel de la mujer;
25. Alentar a los hombres a que participen plenamente en todas las
acciones encaminadas a garantizar la igualdad;
26. Promover la independencia económica de la mujer, incluido su empleo,
y erradicar la carga persistente y cada vez mayor de la pobreza que
recae sobre las mujeres, combatiendo las causas estructurales de esta
pobreza mediante cambios en las estructuras económicas, garantizando la
igualdad de acceso a todas las mujeres, incluidas las de las zonas
rurales, como agentes vitales del desarrollo, a los recursos
productivos, oportunidades y servicios públicos;
27. Promover un desarrollo sostenible centrado en la persona, incluido
el crecimiento económico sostenido, mediante la enseñanza básica, la
educación durante toda la vida, la alfabetización y capacitación, y la
atención primaria de la salud para niñas y mujeres;
28. Adoptar medidas positivas a fin de garantizar la paz para el
adelanto de la mujer y, reconociendo la función rectora que han
desempeñado las mujeres en el movimiento en pro de la paz, trabajar
activamente hacia el desarme general y completo bajo control
internacional estricto y eficaz, y apoyar las negociaciones para la
concertación, sin demora, de un tratado amplio de prohibición de los
ensayos nucleares, de alcance universal y verificable multilateral y
efectivamente, que contribuya al desarme nuclear y a la prevención de la
proliferación de las armas nucleares en todos sus aspectos;
29. Prevenir y eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres
y las niñas;
30. Garantizar la igualdad de acceso y la igualdad de trato de hombres y
mujeres en la educación y la atención de salud y promover la salud
sexual y reproductiva de la mujer y su educación;
31. Promover y proteger todos los derechos humanos de las mujeres y las
niñas;
32. Intensificar los esfuerzos para garantizar el disfrute en
condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades
fundamentales a todas las mujeres y las niñas que enfrentan múltiples
barreras para lograr su potenciación y su adelanto por factores como la
raza, la edad, el idioma, el origen étnico, la cultura, la religión o la
discapacidad, o por pertenecer a la población indígena;
33. Garantizar el respeto del derecho internacional, incluido el derecho
humanitario, a fin de proteger a las mujeres y las niñas en particular;
34. Potenciar al máximo la capacidad de las mujeres y las niñas de todas
las edades, garantizar su plena participación, en condiciones de
igualdad, en la construcción de un mundo mejor para todos y promover su
papel en el proceso de desarrollo.
Estamos decididos a:
35. Garantizar el acceso de las mujeres en condiciones de igualdad a los
recursos económicos, incluidos la tierra, el crédito, la ciencia y la
tecnología, la capacitación profesional, la información, las
comunicaciones y los mercados, como medio de promover el adelanto de las
mujeres y las niñas y la potenciación de su papel, incluso mediante el
aumento de su capacidad para disfrutar de los beneficios de la igualdad
de acceso a esos recursos para lo que se recurrirá a, entre otras cosas,
la cooperación internacional;
36. Garantizar el éxito de la Plataforma de Acción exigirá un compromiso
decidido de los gobiernos y de las organizaciones e instituciones
internacionales a todos los niveles. Estamos firmemente convencidos de
que el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del
medio ambiente son elementos interdependientes y sinérgicos del
desarrollo sostenible, que es el marco de nuestros esfuerzos para lograr
una mejor calidad de vida para todos. Un desarrollo social equitativo
que reconozca que dar a los pobres, en particular a las mujeres que
viven en la pobreza, la posibilidad de utilizar los recursos ambientales
de manera sostenible es una base necesaria del desarrollo sostenible.
Reconocemos también que el crecimiento económico sostenido de base
amplia en el contexto del desarrollo sostenible es necesario para apoyar
el desarrollo social y la justicia social. El éxito de la Plataforma de
Acción también requerirá una movilización apropiada de recursos a nivel
nacional e internacional y recursos nuevos y adicionales para los países
en desarrollo procedentes de todos los mecanismos de financiación
disponibles, incluidas las fuentes multilaterales, bilaterales y
privadas para el adelanto de la mujer; recursos financieros para
fortalecer la capacidad de las instituciones nacionales, subregionales,
regionales e internacionales; el compromiso de lograr la igualdad de
derechos, la igualdad de responsabilidades y la igualdad de
oportunidades, así como la igualdad de participación de las mujeres y
los hombres en todos los órganos y procesos de determinación de
políticas a nivel nacional, regional e internacional; el establecimiento
o fortalecimiento de mecanismos en todos los niveles para rendir cuentas
a las mujeres del mundo;
37. Garantizar también el éxito de la Plataforma de Acción en los países
con economías en transición, lo que exigirá cooperación y asistencia
internacionales constantes;
38. Por la presente nos comprometemos en calidad de Gobiernos a aplicar
la siguiente Plataforma de Acción y a garantizar que todas nuestras
políticas y programas reflejen una perspectiva de género. Instamos al
sistema de las Naciones Unidas, a las instituciones financieras
regionales e internacionales y a las demás instituciones regionales e
internacionales pertinentes, a todas las mujeres y todos los hombres,
así como a las organizaciones no gubernamentales, con pleno respeto de
su autonomía, y a todos los sectores de la sociedad civil a que, en
cooperación con los gobiernos, se comprometan plenamente y contribuyan a
la aplicación de esta Plataforma de Acción.
ANEXO II
Plataforma de Acción
ÍNDICE
Página I. DECLARACIÓN DE OBJETIVOS.
II. CONTEXTO MUNDIAL
III. ESFERAS DE ESPECIAL PREOCUPACIÓN
IV. OBJETIVOS ESTRATÉGICOS Y MEDIDAS
A. La mujer y la pobreza
B. Educación y capacitación de la mujer
C. La mujer y la salud
D. La violencia contra la mujer
E. La mujer y los conflictos armados
F. La mujer y la economía
G. La mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones
H. Mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer
I. Los derechos humanos de la mujer
J. La mujer y los medios de difusión
K. La mujer y el medio ambiente
L. La niña
V. DISPOSICIONES INSTITUCIONALES
A. Actividades en el plano nacional
B. Actividades en el plano subregional y regional
C. Actividades en el plano internacional
VI. DISPOSICIONES FINANCIERAS
A. En el plano nacional
B. En el plano regional
C. En el plano internacional
Capítulo I
Declaración de objetivos
1. La Plataforma de Acción es un programa encaminado a crear condiciones
necesarias para la potenciación del papel de la mujer en la sociedad.
Tiene por objeto acelerar la aplicación de las Estrategias de Nairobi
orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer 1/ y eliminar
todos los obstáculos que dificultan la participación activa de la mujer
en todas las esferas de la vida pública y privada mediante una
participación plena y en pie de igualdad en el proceso de adopción de
decisiones en las esferas económica, social, cultural y política. Esto
también supone el establecimiento del principio de que mujeres y hombres
deben compartir el poder y las responsabilidades en el hogar, en el
lugar de trabajo y, a nivel más amplio, en la comunidad nacional e
internacional. La igualdad entre mujeres y hombres es una cuestión de
derechos humanos y constituye una condición para el logro de la justicia
social, además de ser un requisito previo necesario y fundamental para
la igualdad, el desarrollo y la paz. Para obtener el desarrollo
sostenible basado en el ser humano, es indispensable que haya una
relación transformada, basada en la igualdad, entre mujeres y hombres.
Se necesita un empeño sostenido y a largo plazo para que mujeres y
hombres puedan trabajar de consuno para que ellos mismos, sus hijos y la
sociedad estén en condiciones de enfrentar los desafíos del siglo XXI.
2. La Plataforma de Acción reafirma el principio fundamental,
establecido en la Declaración y el Programa de Acción de Viena 2/
aprobados por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, de que los
derechos humanos de las mujeres y las niñas son una parte inalienable,
integral e indivisible de los derechos humanos universales. Como
programa de acción, la Plataforma apunta a promover y proteger el pleno
disfrute de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de
todas las mujeres a lo largo de su vida.
3. La Plataforma de Acción hace hincapié en que las mujeres comparten
problemas comunes que sólo pueden resolverse trabajando de consuno y en
asociación con los hombres para alcanzar el objetivo común de la
igualdad de género* en todo el mundo. La Plataforma respeta y valora la
plena diversidad de las situaciones y condiciones en que se encuentra la
mujer y reconoce que algunas mujeres enfrentan barreras especiales que
obstaculizan su participación plena y en pie de igualdad en la sociedad.
4. La Plataforma de Acción pide la adopción de medidas inmediatas y
concertadas por todos para crear un mundo pacífico, justo, humano y
equitativo basado en los derechos humanos y las libertades
fundamentales, con inclusión del principio de la igualdad para todas las
personas, independientemente de su edad y de su situación en la vida, y
con ese fin reconoce que se necesita un crecimiento económico amplio y
sostenido en el contexto del desarrollo sostenible para sustentar el
desarrollo social y la justicia social.
5. Para que la Plataforma de Acción tenga éxito se necesitará el empeño
decidido de los gobiernos, las organizaciones internacionales y las
instituciones a todos los niveles. También será preciso movilizar
recursos suficientes a nivel nacional e internacional, así como recursos
nuevos y adicionales para los países en desarrollo, a través de todos
los mecanismos de financiación existentes, incluso las fuentes
multilaterales, bilaterales y privadas para el adelanto de la mujer;
recursos financieros para fortalecer la capacidad de las instituciones
nacionales, subregionales, regionales e internacionales; una dedicación
a la igualdad de derechos, la igualdad de responsabilidades y
oportunidades y la participación en pie de igualdad de mujeres y hombres
en todos los órganos y procesos de adopción de políticas nacionales,
regionales e internacionales, y el establecimiento o el fortalecimiento
de mecanismos a todos los niveles para el proceso de rendición de
cuentas a las mujeres del mundo.
* Para la interpretación más generalizada del término "género", véase el
anexo IV del presente informe.
CAPÍTULO II
Contexto mundial...
6. La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer se celebra en momentos
en que el mundo se apresta a trasponer el umbral de un nuevo milenio.
7. La Plataforma de Acción hace suya la Convención sobre la eliminación
de todas las formas de discriminación contra la mujer 3/ y se apoya en
las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto
de la mujer, así como en las resoluciones pertinentes aprobadas por el
Consejo Económico y Social y la Asamblea General. La formulación de la
Plataforma de Acción apunta a establecer un grupo básico de medidas
prioritarias que deberían aplicarse en el curso de los próximos cinco
años.
8. En la Plataforma de Acción se reconoce la importancia de los acuerdos
alcanzados en la Cumbre Mundial en favor de la Infancia, la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, la
Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la Conferencia Internacional
sobre la Población y el Desarrollo y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Social, donde se establecieron enfoques y compromisos concretos para
fomentar, el desarrollo sostenible y la cooperación internacional y
fortalecer la función de las Naciones Unidas en ese sentido. En la
Conferencia Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de los Pequeños
Estados Insulares en Desarrollo, la Conferencia Internacional sobre
Nutrición, la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de la
Salud y la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos se encararon
asimismo distintos aspectos del desarrollo y de los derechos humanos y,
dentro de sus perspectivas particulares, se prestó especial atención al
papel que desempeñan las mujeres y las niñas. Además, en el contexto del
Año Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo 4/, el Año
Internacional de la Familia 5/, el Año Internacional para la Tolerancia
6/, la Declaración de Ginebra en pro de la Mujer Rural 7/, y la
Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer 8/ se
subrayaron también las cuestiones relacionadas con la potenciación y la
igualdad de la mujer.
9. El objetivo de la Plataforma de Acción, que se ajusta plenamente a
los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y al
derecho internacional, es la potenciación del papel de todas las mujeres
en la sociedad. La plena realización de todos los derechos humanos y
libertades fundamentales de todas las mujeres es esencial para potenciar
el papel de las mujeres. Aunque hay que tener presentes la importancia
de las particularidades nacionales y regionales y los diversos
antecedentes históricos, culturales y religiosos, los Estados,
independientemente de sus sistemas políticos, económicos y culturales,
tienen la obligación de promover y proteger todos los derechos humanos y
libertades fundamentales 9/. La aplicación de la presente Plataforma, en
particular mediante la promulgación de leyes nacionales y la formulación
de estrategias, políticas, programas y prioridades para el desarrollo,
incumbe a la responsabilidad soberana de cada Estado, de conformidad con
todos los derechos humanos y libertades fundamentales, y la importancia
de los diversos valores religiosos y éticos, antecedentes culturales y
convicciones filosóficas de los individuos y de las comunidades, así
como el completo respeto de esos valores, antecedentes y convicciones,
deberían contribuir al pleno disfrute de los derechos humanos por las
mujeres a fin de conseguir la igualdad, el desarrollo y la paz.
10. Desde la realización de la Conferencia Mundial para el Examen y la
Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones Unidas para la
Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz, celebrada en Nairobi en 1985, y la
aprobación de las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para
el adelanto de la mujer, el mundo ha experimentado profundas
transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales que han
tenido efectos tanto positivos como negativos para la mujer. En la
Conferencia Mundial de Derechos Humanos se reconoció que los derechos
humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e
indivisible de los derechos humanos universales. La plena participación,
en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil,
económica, social y cultural en los planos nacional, regional e
internacional y la erradicación de todas las formas de discriminación
basadas en el sexo son objetivos prioritarios de la comunidad
internacional. La Conferencia Mundial de Derechos Humanos reafirmó el
solemne compromiso de todos los Estados de cumplir sus obligaciones de
promover el respeto universal, así como la observancia y la protección
de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos de
conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, otros instrumentos
relativos a los derechos humanos y el derecho internacional. El carácter
universal de esos derechos y libertades no admite dudas.
11. El fin de la guerra fría ha acarreado cambios internacionales y una
menor competencia entre las superpotencias. La amenaza de un conflicto
armado mundial ha disminuido, las relaciones internacionales han
mejorado y las perspectivas de paz han aumentado. Aunque la amenaza de
un conflicto mundial se ha reducido, las guerras de agresión, los
conflictos armados, la dominación colonial u otras formas de dominación
foránea y de ocupación extranjera, las guerras civiles y el terrorismo
siguen asolando muchas partes del mundo. Se cometen graves violaciones
de los derechos humanos de las mujeres, en particular en épocas de
conflicto armado, que incluyen el asesinato, la tortura, las violaciones
sistemáticas, embarazos forzados y abortos forzados, en particular en
lugares donde se aplican políticas de depuración étnica.
12. El mantenimiento de la paz y la seguridad a nivel mundial, regional
y local, junto con la prevención de las políticas de agresión y de
depuración étnica y la solución de los conflictos armados, tienen
importancia decisiva para la protección de los derechos humanos de las
mujeres y las niñas, así como para la eliminación de todas las formas de
violencia contra ellas y de su utilización como arma de guerra.
13. Los gastos militares excesivos, incluidos los gastos militares
mundiales y el tráfico y comercio de armas, y las inversiones en la
producción y adquisición de armas han reducido los recursos disponibles
para el desarrollo social. Como resultado de la carga de la deuda y de
otras dificultades económicas, muchos países en desarrollo han aplicado
políticas de ajuste estructural. Además, hay programas de ajuste
estructural mal diseñados y ejecutados, lo cual ha tenido efectos
perjudiciales en el desarrollo social. El número de personas que viven
en la pobreza ha aumentado en forma desproporcionada en la mayoría de
los países en desarrollo, en particular en los países fuertemente
endeudados, durante el último decenio.
14. En este contexto, también se debe subrayar la dimensión social del
desarrollo. El crecimiento económico acelerado, si bien es necesario
para el desarrollo social, en sí mismo no mejora la calidad de vida de
la población. Es posible que en algunos casos se presenten condiciones
que puedan acentuar la desigualdad social y la marginación. De allí que
sea indispensable buscar nuevas alternativas que garanticen que todos
los miembros de la sociedad reciban los beneficios del crecimiento
económico basado en un enfoque integral de todos los aspectos del
desarrollo: crecimiento, igualdad entre mujeres y hombres, justicia
social, conservación y protección del medio ambiente, sostenibilidad,
solidaridad, participación, paz y respeto por los derechos humanos.
15. La tendencia mundial hacia la democratización abrió el proceso
político en muchas naciones, pero la participación popular de las
mujeres en la adopción de decisiones fundamentales como partícipes
plenas y en condiciones de igualdad, en particular en la política, aún
no se ha logrado. En Sudáfrica se desmanteló la política de racismo
institucionalizado, el apartheid, lo cual dio lugar a un traspaso
político y democrático del poder. En Europa central y oriental la
transición a la democracia parlamentaria ha sido rápida y ha dado lugar
a una variedad de experiencias, según las circunstancias concretas de
cada país. Si bien en general la transición ha sido pacífica, en algunos
países este proceso se ha visto obstaculizado por conflictos armados que
tuvieron como consecuencia graves violaciones de los derechos humanos.
16. La recesión económica generalizada y la inestabilidad política en
algunas regiones han sido las causantes del retraso de los objetivos de
desarrollo en muchos países, lo cual ha provocado el aumento de la
pobreza hasta límites indescriptibles. El número de personas que vive en
situación de indigencia supera los 1.000 millones, de los cuales un gran
porcentaje son mujeres. El rápido proceso de cambio y ajuste en todos
los sectores ha provocado también un incremento del desempleo y el
subempleo, que han afectado especialmente a la mujer. En muchos casos,
los programas de ajuste estructural no se han concebido de manera que
los efectos negativos para los grupos vulnerables y desfavorecidos o las
mujeres se redujeran al máximo, ni con miras a favorecer a esos grupos y
tratar de evitar que quedaran al margen de las actividades sociales y
económicas. En el Acta Final de la Ronda Uruguay de negociaciones
comerciales multilaterales 10/ se puso de relieve la creciente
interdependencia de las economías nacionales y la importancia de la
liberalización del comercio y el acceso a mercados dinámicos y abiertos.
El período se ha caracterizado también por los elevados gastos militares
en algunas regiones. A pesar de que la asistencia oficial para el
desarrollo (AOD) ha aumentado en algunos países, en términos generales
ha disminuido recientemente.
17. La indigencia y la feminización de la pobreza, el desempleo, la
creciente fragilidad del medio ambiente, la continua violencia contra la
mujer y la exclusión generalizada de la mitad de la humanidad de las
instituciones de poder y gobierno ponen de manifiesto la necesidad de
seguir luchando por conseguir el desarrollo, la paz y la seguridad y
encontrar soluciones para alcanzar un desarrollo sostenible centrado en
las personas. La participación y la asunción de funciones directivas por
parte de la mitad de la humanidad, compuesta por mujeres, es fundamental
para lograr ese objetivo. Así pues, sólo una nueva era de cooperación
internacional entre los gobiernos y los pueblos basada en un espíritu de
asociación, un entorno social y económico internacional equitativo y una
transformación radical de la relación entre la mujer y el hombre en una
asociación plena y en condiciones de igualdad harán posible que el mundo
salve las dificultades del siglo XXI.
18. Los recientes acontecimientos económicos en la esfera internacional
han tenido a menudo consecuencias desproporcionadas para las mujeres y
los niños, la mayoría de los cuales viven en países en desarrollo. En
los Estados con una pesada carga de deuda externa, los programas y las
medidas de ajuste estructural, aunque beneficiosos a largo plazo, han
dado lugar a una reducción del gasto social que ha perjudicado a la
mujer, sobre todo en África y en los países menos adelantados. Esta
situación se ha visto exacerbada en los casos en que la responsabilidad
de los servicios sociales básicos ha pasado de los gobiernos a las
mujeres.
19. La recesión económica en muchos países desarrollados y en
desarrollo, así como la reestructuración que actualmente se está
llevando a cabo en los países con economías en transición han tenido
consecuencias sumamente negativas para el empleo de la mujer. A menudo,
las mujeres no tienen más remedio que aceptar empleos sin seguridad
laboral a largo plazo o peligroso, dedicarse a actividades productivas
no protegidas en el hogar o quedarse sin empleo. Muchas mujeres entran
en el mercado laboral aceptando empleos infrarremunerados e
infravalorados para aumentar sus ingresos familiares y otras deciden
emigrar por los mismos motivos. Al no reducirse ninguna de sus demás
responsabilidades, la carga total de trabajo de la mujer ha aumentado.
20. Las políticas y los programas macroeconómicos y microeconómicos,
incluido el ajuste estructural, no siempre han sido concebidos teniendo
en cuenta las consecuencias que pueden acarrear para las mujeres y las
niñas, en especial las que viven en condiciones de pobreza. La pobreza
ha aumentado en términos absolutos y relativos y el número de mujeres
pobres ha aumentado en la mayoría de las regiones. Muchas mujeres de las
zonas urbanas viven en la pobreza, pero merece especial atención la
difícil situación de las mujeres que viven en las zonas rurales y
remotas, debido al estancamiento del desarrollo en dichas zonas. En los
países en desarrollo, aun en aquellos en que los indicadores nacionales
han mostrado una cierta mejoría, la mayor parte de las mujeres de las
zonas rurales siguen viviendo en condiciones de subdesarrollo económico
y marginación social.
21. Las mujeres contribuyen decisivamente a la economía y luchan para
combatir la pobreza, ya sea con el trabajo remunerado o con las labores
no remuneradas que realizan en el hogar, la comunidad o el lugar de
trabajo. Cada vez es mayor el número de mujeres que adquieren
independencia económica gracias a sus empleos remunerados.
22. La cuarta parte de todos los hogares del mundo están encabezados por
mujeres y muchos otros dependen de los ingresos de la mujer aun cuando
el hombre esté presente en el hogar. En los estratos más pobres, muy a
menudo es la mujer quien mantiene el hogar debido, entre otras cosas, a
la discriminación en materia de sueldos, a los patrones de segregación
ocupacional en el mercado laboral y a otras barreras basadas en el
género. La desintegración familiar, los movimientos demográficos entre
zonas urbanas y rurales dentro de los países, la migración
internacional, las guerras y los desplazamientos internos son factores
que contribuyen al aumento de hogares encabezados por mujeres.
23. Tras reconocer que el logro y el mantenimiento de la paz y la
seguridad son requisitos previos indispensables para el progreso
económico y social, la mujer se erige cada vez más en protagonista de
primer orden en cada una de las numerosas sendas que recorre la
humanidad hacia la paz. Su plena participación en la adopción de
decisiones, la prevención y resolución de conflictos y todas las demás
iniciativas orientadas a la paz resulta esencial para la consecución de
una paz duradera.
24. La religión, la espiritualidad y las creencias desempeñan una
función fundamental en las vidas de millones de mujeres y hombres, en la
manera en que viven y en las aspiraciones que tienen para el futuro. El
derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión es
inalienable y debe ser disfrutado universalmente. Ese derecho incluye la
libertad de tener o adoptar la religión o creencia de su elección, ya
sea individualmente o en comunidad con otros, en público o en privado, y
a manifestar su religión o creencia en el culto, la observación, la
práctica y la enseñanza. A fin de lograr la igualdad, el desarrollo y la
paz, es necesario respetar plenamente esos derechos y libertades. La
religión, el pensamiento, la conciencia y las creencias podrían, y de
hecho pueden, contribuir a satisfacer las necesidades morales, éticas y
espirituales de las mujeres y los hombres y a realizar su pleno
potencial en la sociedad. No obstante, se reconoce que toda forma de
extremismo puede tener una repercusión negativa en las mujeres y puede
conducir a la violencia y la discriminación.
25. La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer deberá acelerar el
proceso que se inició formalmente en 1975, cuando la Asamblea General de
las Naciones Unidas proclamó el Año Internacional de la Mujer. Dicho Año
marcó un hito, pues, a partir de esa fecha, se incluyeron los asuntos
relativos a la mujer en el programa de la Organización. El Decenio de
las Naciones Unidas para la Mujer (1976-1985) fue una iniciativa de
alcance mundial tendiente a examinar la condición y los derechos de la
mujer y a colocar a ésta en puestos de adopción de decisiones en todos
los niveles. En 1979, la Asamblea General aprobó la Convención sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, que
entró en vigor en 1981 y fijó una pauta internacional para esclarecer el
concepto de igualdad entre mujeres y hombres. En 1985, la Conferencia
Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las
Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz aprobó las
Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la
mujer, que se aplicarían hasta el año 2000. Se ha avanzado
considerablemente en el logro de la igualdad entre mujeres y hombres.
Muchos gobiernos han promulgado leyes que fomentan la igualdad entre
mujeres y hombres y han establecido mecanismos nacionales para velar por
la inclusión de las perspectivas de género en todas las esferas de
interés general de la sociedad. Los organismos internacionales han
dedicado mayor atención a la situación jurídica y social de la mujer y a
las funciones que desempeña.
26. La creciente influencia del sector no gubernamental, en particular,
las organizaciones de mujeres y los grupos feministas ha pasado a ser un
catalizador del cambio. Las organizaciones no gubernamentales han
desempeñado una importante función de promoción de proyectos de ley o
mecanismos que velan por el adelanto de la mujer. Asimismo, estas
organizaciones han generado nuevos enfoques del desarrollo. Muchos
gobiernos han ido reconociendo progresivamente el destacado papel que
desempeñan las organizaciones no gubernamentales y la importancia de
trabajar con ellas para lograr avances en la consecución de las metas.
Aun así, en algunos países, los gobiernos siguen imponiendo
restricciones que impiden el libre funcionamiento de las organizaciones
no gubernamentales. Por conducto de las organizaciones no
gubernamentales, la mujer ha participado en foros comunales, nacionales,
regionales y mundiales, así como en debates internacionales y en todas
esas instancias ha ejercido una decidida influencia.
27. Desde 1975 ha aumentado el conocimiento acerca de la situación de
mujeres y hombres y ello contribuye a la adopción de medidas encaminadas
a promover la igualdad entre ambos. En varios países se han registrado
importantes cambios en las relaciones entre mujeres y hombres, sobre
todo en aquellos en los que se han logrado grandes adelantos en la
educación de la mujer y aumentos significativos en su participación en
la fuerza de trabajo remunerada. Gradualmente se han ido eliminando las
fronteras entre las funciones productiva y reproductiva en la división
del trabajo a medida que la mujer ha comenzado a integrarse a esferas de
trabajo en las que antaño predominaban los hombres y los hombres han
comenzado a aceptar más responsabilidades domésticas, incluido el
cuidado de los hijos. Sin embargo, los cambios registrados en las
funciones de la mujer han sido mayores y mucho más rápidos que los
cambios en las funciones del hombre. En muchos países, las diferencias
entre los logros y las actividades de la mujer y del hombre en lugar de
reconocerse como consecuencias de funciones socialmente establecidas
para cada sexo siguen achacándose a diferencias biológicas inmutables.
28. Es más, 10 años después de la Conferencia de Nairobi, no ha podido
lograrse aún la igualdad entre la mujer y el hombre. En términos
generales, las mujeres constituyen apenas el 10% del total de los
legisladores electos en todo el mundo y en la mayoría de las estructuras
administrativas nacionales e internacionales, tanto públicas como
privadas, sigue teniendo muy poca representación. Las Naciones Unidas no
son la excepción. Cincuenta años después de su creación, las Naciones
Unidas siguen privadas de las ventajas de la dirección de la mujer a
causa de la falta de representación de ésta en las instancias donde se
adoptan decisiones dentro de la Secretaría y en los organismos
especializados.
29. Las mujeres desempeñan una función decisiva en la familia. La
familia es el núcleo básico de la sociedad y como tal debe fortalecerse.
La familia tiene derecho a recibir protección y apoyo amplios. En
distintos sistemas culturales, políticos y sociales existen diversas
formas de familia. Se deben respetar los derechos, capacidades y
responsabilidades de los miembros de la familia. Las mujeres hacen una
gran contribución al bienestar de la familia y al desarrollo de la
sociedad, cuya importancia todavía no se reconoce ni se considera
plenamente. Debe reconocerse la importancia social de la maternidad y de
la función de ambos progenitores en la familia, así como en la crianza
de los hijos. La crianza de los hijos requiere que los progenitores, las
mujeres y los hombres, así como la sociedad en su conjunto, compartan
responsabilidades. La maternidad, la condición de progenitor y la
función de la mujer en la procreación no deben ser motivo de
discriminación ni limitar la plena participación de la mujer en la
sociedad. Asimismo, se debe reconocer el importante papel que en muchos
países suele desempeñar la mujer en el cuidado de otros miembros de su
familia.
30. Pese a que ha disminuido la tasa de crecimiento de la población
mundial, esa población sigue teniendo un nivel sin precedentes en cifras
absolutas, y el incremento actual llega anualmente a los 86 millones de
personas. Otras dos tendencias demográficas principales repercuten
significativamente en la relación de dependencia dentro de las familias.
En muchos países en desarrollo, entre el 45% y el 50% de la población
tiene menos de 15 años, mientras que en los países industrializados
están aumentando tanto el número como la proporción de personas de edad.
Según proyecciones de las Naciones Unidas, el 72% de la población mayor
de 60 años estará viviendo en los países en desarrollo para el año 2025
y, de ese total, más de la mitad serán mujeres. El cuidado de los hijos,
los enfermos y las personas de edad son una responsabilidad que recae
desproporcionadamente sobre la mujer debido a la falta de igualdad y a
la distribución desequilibrada del trabajo remunerado y no remunerado
entre la mujer y el hombre.
31. Muchas mujeres enfrentan barreras específicas que obedecen a
diversos factores, además de su sexo. A menudo esos factores aíslan o
marginan a la mujer y llevan, entre otras cosas, a la negación de sus
derechos humanos y a su falta de acceso, o a la negación de su acceso, a
la educación y la formación profesional, al empleo, la vivienda y la
autosuficiencia económica y la excluyen además de los procesos de
adopción de decisiones. Esas mujeres suelen verse privadas de la
oportunidad de contribuir a sus comunidades y de figurar entre los
protagonistas principales.
32. El pasado decenio ha presenciado también un reconocimiento cada vez
mayor de los intereses y las preocupaciones propios de la mujer
indígena, cuya identidad, tradiciones culturales y formas de
organización social mejoran y fortalecen las comunidades en que vive.
Con frecuencia la mujer indígena enfrenta barreras tanto por su
condición de mujer como por ser miembro de comunidades indígenas.
33. En los últimos 20 años el mundo ha sido testigo de una explosión en
el campo de las comunicaciones. En virtud de los avances en la
tecnología de las computadoras y televisión por satélite y cable, el
acceso mundial a la información sigue aumentando y expandiéndose, con lo
que se crean nuevas oportunidades para la participación de la mujer en
las comunicaciones y en los medios de difusión, así como para la
divulgación de información sobre la mujer. Sin embargo, las redes
mundiales de comunicación se han utilizado para difundir imágenes
estereotipadas y degradantes de la mujer con estrechos fines comerciales
y de consumismo. Mientras la mujer no participe equitativamente en las
esferas técnica y de adopción de decisiones dentro del contexto de las
comunicaciones y los medios de difusión, incluidas las artes, seguirá
siendo objeto de representaciones falsas y se seguirá desconociendo cómo
es en realidad su vida. Los medios de difusión tienen muchas
posibilidades de promover el adelanto de la mujer y la igualdad entre
mujeres y hombres mostrando a las mujeres y los hombres sin
estereotipos, de modo diverso y equilibrado, y respetando la dignidad y
el valor de la persona humana.
34. La incesante degradación del medio ambiente, que afecta a todos los
seres humanos, suele tener una repercusión más directa en la mujer. La
salud de la mujer y sus condiciones de vida se ven amenazadas por la
contaminación y los desechos tóxicos, la deforestación en gran escala,
la desertificación, la sequía y el agotamiento de los suelos y de los
recursos costeros y marinos, como indica la incidencia cada vez mayor de
problemas de salud, e incluso fallecimientos, relacionados con el medio
ambiente, que se registran entre las mujeres y las niñas. Las más
afectadas son las mujeres que habitan en zonas rurales y las indígenas,
cuyas condiciones de vida y subsistencia diaria dependen directamente de
ecosistemas sostenibles.
35. La pobreza y la degradación del medio ambiente están estrechamente
vinculadas. Si bien la pobreza tiene algunos efectos perjudiciales sobre
el medio ambiente, la causa principal de la degradación incesante del
medio ambiente mundial radica en las insostenibles pautas de consumo y
producción, particularmente en los países industrializados, que
constituyen un motivo de profunda preocupación y agravan la pobreza y
los desequilibrios.
36. Las tendencias mundiales han provocado profundos cambios en las
estrategias y estructuras de supervivencia familiar. La migración de las
zonas rurales a las zonas urbanas se ha incrementado notablemente en
todas las regiones. Según las proyecciones, en el año 2000 la población
urbana mundial equivaldrá al 47% de la población total. Se estima que
125 millones de personas son migrantes, refugiados y desplazados, y que
la mitad de ellas vive en países en desarrollo. Estos movimientos en
gran escala han tenido profundas repercusiones en las estructuras y el
bienestar de la familia, así como consecuencias desiguales para la mujer
y el hombre, incluida en muchos casos la explotación sexual de la
primera.
37. De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud
(OMS), al comienzo de 1995 el número total de casos del síndrome de
inmunodeficiencia adquirida (SIDA) era de 4,5 millones. Desde que se
diagnosticó por primera vez el virus de inmunodeficiencia humana (VIH),
se estima que 19,5 millones de hombres, mujeres y niños han sido
infectados con ese virus y, conforme a las proyecciones, otros 20
millones estarán infectados al final del decenio. Entre los casos
nuevos, las posibilidades de infección son el doble para las mujeres que
para los hombres. En las primeras etapas de la pandemia del SIDA, el
número de mujeres infectadas no era elevado; en cambio, actualmente
asciende a unos 8 millones. Las jóvenes y las adolescentes son
particularmente vulnerables. Se estima que en el año 2000 habrá más de
13 millones de mujeres infectadas y que 4 millones de mujeres habrán
muerto de enfermedades relacionadas con el SIDA. Por añadidura, se
estima que todos los años se producen alrededor de 250 millones de casos
nuevos de enfermedades transmitidas por contacto sexual. La tasa de
transmisión de estas enfermedades, del VIH y del SIDA aumenta a un ritmo
alarmante entre las mujeres y las niñas, especialmente en los países en
desarrollo.
38. Desde 1975 se ha generado un notable volumen de conocimientos e
información acerca de la situación de la mujer y de las condiciones en
que vive. Durante todo el transcurso de su vida, la existencia diaria de
la mujer y sus aspiraciones a largo plazo se ven restringidas por
actitudes discriminatorias, estructuras sociales y económicas injustas y
falta de recursos en la mayoría de los países, lo cual impide su
participación plena y equitativa. En varios países, la práctica de la
selección prenatal del sexo, las tasas de mortalidad más elevadas entre
las muchachas muy jóvenes y las tasas inferiores de matrícula escolar
para las niñas, en comparación con los niños, sugieren que la
preferencia por el hijo está limitando el acceso de las niñas a los
alimentos, la educación y la atención de la salud [e incluso a la propia
vida]. La discriminación contra la mujer comienza en las primeras fases
de la vida y, por tanto, debe enfrentarse desde entonces en adelante.
39. La niña de hoy es la mujer de mañana. Los conocimientos, las ideas y
la energía de las niñas son cruciales para el pleno logro de los
objetivos de la igualdad, el desarrollo y la paz. Para que una niña
desarrolle plenamente sus potencialidades es preciso que crezca en un
medio propicio donde se satisfagan sus necesidades espirituales,
intelectuales y materiales de supervivencia, protección y desarrollo y
se salvaguarden sus derechos en condiciones de igualdad. Para que la
mujer participe en las actividades en condiciones de igualdad con el
hombre, en todos los aspectos de la vida y el desarrollo, es hora de que
se reconozcan la dignidad humana y el valor de la niña y de que se le
garantice el pleno disfrute de sus derechos humanos y libertades
fundamentales, incluidos los derechos garantizados por la Convención
sobre los Derechos del Niño 11/, cuya ratificación universal se pide
encarecidamente. Sin embargo, es evidente en todo el mundo que la
discriminación y la violencia contra las niñas empiezan en las primeras
fases de la vida y continúan y persisten durante toda su vida. Las niñas
tienen a menudo menos acceso a la nutrición, los servicios de salud
física y mental y la educación, y disfrutan de menos derechos, menos
oportunidades y menos beneficios en la infancia y en la adolescencia que
los niños. Son con frecuencia objeto de diversas formas de explotación
sexual y económica, pedofilia, prostitución forzada y posiblemente venta
de sus órganos y tejidos, violencia y prácticas nocivas como el
infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo, el incesto, la
mutilación genital y el matrimonio prematuro, incluso en la niñez.
40. La mitad de la población mundial tiene menos de 25 años, y la mayor
parte de los jóvenes del mundo - más del 85% - vive en países en
desarrollo. Los encargados de formular las políticas deberían reconocer
lo que implican estos factores demográficos. Es preciso tomar medidas
especiales para asegurar que las jóvenes adquieran preparación para la
vida de manera que puedan participar activa y eficazmente en todos los
niveles de la dirección social, cultural, política y económica. Será
indispensable que la comunidad internacional demuestre un interés
renovado en el futuro, y se comprometa a inspirar a una nueva generación
de mujeres y hombres para que trabajen juntos por una sociedad más
justa. Esta nueva generación de dirigentes debe aceptar y promover un
mundo en el que todos los niños estén a salvo de injusticias, opresión y
desigualdad, y en libertad de desarrollar su propio potencial. Por
consiguiente, el principio de la igualdad de la mujer y el hombre debe
formar parte integrante del proceso de socialización.
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