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Declaración y Plataforma de Acción de Beijing
La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer Reunida en Beijing del 4 al
15 de septiembre de 1995,
CAPÍTULO IV
Objetivos estratégicos y medidas
45. En cada una de las esferas de especial preocupación, se diagnostica
el problema y se proponen objetivos estratégicos y las medidas concretas
que han de tomar los distintos participantes a fin de alcanzar esos
objetivos. Los objetivos estratégicos se desprenden de las esferas que
son motivo de especial preocupación, y las medidas específicas que se
han de tomar para alcanzarlos afectan a la vez a la igualdad, el
desarrollo y la paz - metas de las Estrategias de Nairobi orientadas
hacia el futuro para el adelanto de la mujer - y reflejan su
interdependencia. Los objetivos y las medidas están relacionados entre
sí, tienen alta prioridad y se refuerzan mutuamente.
La Plataforma de Acción tiene por objeto mejorar la situación de todas
las mujeres, sin excepción, que frecuentemente se enfrentan con barreras
similares, al tiempo que se debe prestar especial atención a los grupos
más desfavorecidos.
46. En la Plataforma de Acción se reconoce que las mujeres hacen frente
a barreras que dificultan su plena igualdad y su progreso por factores
tales como su raza, edad, idioma, origen étnico, cultura, religión o
discapacidad, por ser mujeres que pertenecen a poblaciones indígenas o
por otros factores. Muchas mujeres se enfrentan con obstáculos
específicos relacionados con su situación familiar, particularmente en
familias monoparentales, y con su situación socioeconómica, incluyendo
sus condiciones de vida en zonas rurales, aisladas o empobrecidas.
También existen otras barreras en el caso de las mujeres refugiadas, de
otras mujeres desplazadas, incluso en el interior del país, y de las
mujeres inmigrantes y las mujeres migrantes, incluyendo las trabajadoras
migrantes. Muchas mujeres se ven además, particularmente afectadas por
desastres ambientales, enfermedades graves e infecciosas y diversas
formas de violencia contra la mujer.
A. La mujer y la pobreza
47. Más de 1.000 millones de personas en todo el mundo, en su mayoría
mujeres, viven actualmente en condiciones inaceptables de pobreza,
principalmente en los países en desarrollo. La pobreza tiene muchas
causas, algunas de ellas de carácter estructural.
Es un problema complejo y multidimensional y sus orígenes están tanto en
el ámbito nacional como en el internacional. El carácter universal que
está adquiriendo la economía mundial y la interdependencia cada vez
mayor entre las naciones plantea desafíos y ofrece oportunidades para el
crecimiento y el desarrollo económico sostenidos, así como riesgos e
inseguridad con respecto al futuro de la economía mundial. Al incierto
panorama económico mundial se han sumado la reestructuración económica
y, en algunos países, el inmanejable y persistente nivel de la deuda
externa y los programas de ajuste estructural. Además, toda suerte de
conflictos, el desplazamiento de personas y el deterioro del medio
ambiente han contribuido a socavar la capacidad de los gobiernos para
atender a las necesidades básicas de sus poblaciones. Las
transformaciones de la economía mundial están modificando profundamente
los parámetros del desarrollo social en todos los países. Se ha
observado una pronunciada tendencia al creciente empobrecimiento de la
mujer cuyo alcance varía de una región a otra. Las disparidades basadas
en el género en el reparto del poder económico constituyen asimismo un
importante factor coadyuvante a la pobreza de la mujer. La migración y
los consiguientes cambios en las estructuras familiares han representado
cargas adicionales para la mujer, especialmente para las que tienen a
varias personas a su cargo. Las políticas macroeconómicas deben
replantearse y reformularse para que respondan a esas tendencias. Esas
políticas, dirigidas casi exclusivamente al sector estructurado, tienden
además a obstaculizar las iniciativas de las mujeres y no tienen en
cuenta las diferentes consecuencias que tienen en las mujeres y en los
hombres. La aplicación a una amplia variedad de políticas y programas de
un análisis basado en el género es, por lo tanto, un elemento esencial
de las estrategias de reducción de la pobreza. Para erradicar la pobreza
y lograr el desarrollo sostenible, las mujeres y los hombres deben
participar plenamente y por igual en la formulación de las
políticas y estrategias macroeconómicas y sociales para la erradicación
de la pobreza. Esto no se puede lograr por medio de programas contra la
pobreza únicamente, sino que requerirá la participación democrática y
cambios en las estructuras económicas con miras a garantizar a todas las
mujeres el acceso a los recursos, las oportunidades y los servicios
públicos. La pobreza se manifiesta de diversas maneras, entre ellas la
carencia de ingresos y recursos productivos suficientes para procurarse
un medio de vida sostenible; el hambre y la malnutrición; la mala salud;
la falta de acceso, o el acceso limitado, a la educación y otros
servicios básicos; el aumento de la morbilidad y la mortalidad causada
por enfermedades; la vivienda inadecuada o la carencia de vivienda; las
condiciones de inseguridad y la discriminación y exclusión sociales. Se
caracteriza también por la falta de participación en el proceso de
adopción de decisiones y en la vida civil, social y cultural. La pobreza
está presente en todos los países: en muchos países en desarrollo afecta
a grandes masas, mientras que en países desarrollados aparece en
enclaves de pobreza situados en medio de la prosperidad. La pobreza
puede ser causada por una recesión económica que ocasione la pérdida del
medio de sustento o por un desastre o conflicto. Está por otra parte la
pobreza de los trabajadores que perciben bajos salarios y la indigencia
total de las personas que quedan al margen de los sistemas de apoyo a la
familia, las instituciones sociales y las redes de seguridad.
48. Durante el último decenio, el número de mujeres que viven en
condiciones de pobreza ha aumentado en forma desproporcionada al número
de hombres, particularmente en los países en desarrollo. La feminización
de la pobreza ha empezado también recientemente a ser un serio problema
en los países con economías en transición como consecuencia a corto
plazo del proceso de transformación política, económica y social. Además
de factores de carácter económico, la rigidez de las funciones que la
sociedad asigna por razones de género y el limitado acceso de la mujer
al poder, la educación, la capacitación y los recursos productivos así
como nuevos factores que ocasionan inseguridad para las familias,
contribuyen también a la feminización de la pobreza.
Otro factor coadyuvante es el hecho de que no se haya integrado en todos
los análisis económicos y en la planificación económica una perspectiva
de género y que no se hayan abordado las causas estructurales de la
pobreza.
49. Las mujeres contribuyen a la economía y a la lucha contra la pobreza
mediante su
trabajo
remunerado y no remunerado en el hogar, en la comunidad y en el lugar de
trabajo. La concesión a la mujer de los medios necesarios para la
realización de su potencial es un factor decisivo para erradicar la
pobreza.
50 Aunque la pobreza afecta a los hogares en general, debido a la
división del trabajo sobre la base del género y las responsabilidades
relativas al bienestar familiar, las mujeres soportan una carga
desproporcionada al tratar de administrar el consumo y la producción del
hogar en condiciones de creciente escasez. La pobreza afecta de manera
especialmente aguda a las mujeres que viven en hogares rurales.
51. La pobreza de la mujer está directamente relacionada con la ausencia
de oportunidades y autonomía económicas, la falta de acceso a la
educación, los servicios de apoyo y los recursos económicos, incluidos
el crédito, la propiedad de la tierra y el derecho a herencia, y con su
mínima participación en el proceso de adopción de decisiones. La pobreza
puede asimismo empujar a las mujeres a situaciones en las que se ven
expuestas a la explotación sexual.
52. En demasiados países los sistemas de bienestar social no toman
suficientemente en consideración las condiciones específicas de las
mujeres que viven en la pobreza y se observa una tendencia a la
reducción de los servicios prestados por dichos sistemas. El riesgo de
caer en la pobreza es mayor para las mujeres que para los hombres,
especialmente en la vejez, donde los sistemas de seguridad social se
basan en el principio de empleo remunerado continuo. En algunos casos,
las mujeres no satisfacen ese requisito debido a las interrupciones en
su trabajo provocadas por la desigual distribución del trabajo
remunerado y no remunerado. Además, las mujeres de más edad deben hacer
frente a mayores obstáculos para volver a incorporarse en el mercado de
trabajo.
53. En muchos países desarrollados, donde el nivel de educación general
y formación profesional de las mujeres y los hombres son similares y
donde se dispone de sistemas de protección contra la discriminación, las
transformaciones económicas del último decenio han producido en algunos
sectores un marcado aumento del desempleo femenino o de la precariedad
de su empleo, con el consiguiente aumento de la proporción de mujeres
entre los pobres. En los países con un nivel elevado de matrícula
escolar entre las jóvenes, las que abandonan más temprano el sistema
escolar sin obtener algún tipo de preparación constituyen uno de los
sectores más vulnerables en el mercado de trabajo.
54. En los países con economías en transición y en otros países que
están sufriendo transformaciones políticas, económicas y sociales
fundamentales, esas transformaciones frecuentemente han ocasionado una
reducción de los ingresos de las mujeres o las han privado de sus
ingresos.
55. Particularmente en los países en desarrollo, se debería aumentar la
capacidad productiva de la mujer mediante el acceso al capital,
los recursos, el crédito, las tierras, la tecnología, la información, la
asistencia técnica y la capacitación a fin de aumentar sus ingresos y
mejorar la nutrición, la educación, la atención de la salud y su
situación en el hogar. La liberación del potencial productivo de la
mujer es esencial para interrumpir el ciclo de pobreza a fin de que la
mujer pueda compartir plenamente los beneficios del desarrollo y
disfrutar del producto de su propio trabajo.
56. El desarrollo sostenible y el crecimiento económico a la vez
sostenido y sostenible sólo pueden alcanzarse mejorando la condición
económica, social, política, jurídica y cultural de la mujer. Para
alcanzar un desarrollo sostenible, es fundamental un desarrollo social
equitativo que reconozca la necesidad de dar a los pobres, en particular
a las mujeres, la posibilidad de utilizar los recursos ambientales de
manera sostenible.
57. El éxito de las políticas y de las medidas destinadas a respaldar o
reforzar la promoción de la igualdad de género y la mejora de la
condición de la mujer debe basarse en la integración de una perspectiva
de género en las políticas generales relacionadas con todas las esferas
de la sociedad, así como en la aplicación de medidas positivas con ayuda
institucional y financiera adecuada en todos los niveles.
Objetivo estratégico A.1. Revisar,
adoptar y mantener políticas macroeconómicas y estrategias de desarrollo
que tengan en cuenta las necesidades de las mujeres y apoyen sus
esfuerzos por superar la pobreza.
Medidas que han de adoptarse
58. Medidas que han de adoptar los gobiernos:
a) Revisar y modificar, con la participación plena e igualitaria de la
mujer, las políticas macroeconómicas y sociales con miras a alcanzar los
objetivos de la Plataforma de Acción;
b) Analizar, desde una perspectiva de género, las políticas y los
programas, incluidos los relativos a la estabilidad macroeconómica, el
ajuste estructural, los problemas de la deuda externa, la tributación,
las inversiones, el empleo, los mercados y todos los sectores
pertinentes de la economía, en relación con sus efectos en la pobreza,
en la desigualdad y, particularmente en la mujer; evaluar las
repercusiones de esas políticas y programas en el bienestar y las
condiciones de vida de la familia y ajustar éstos, según convenga, para
fomentar una distribución más equitativa de los bienes de producción, el
patrimonio, las oportunidades, los ingresos y los servicios;
c) Formular y aplicar políticas macroeconómicas y sectoriales racionales
y estables, elaboradas y supervisadas con la participación plena e
igualitaria de la mujer, que fomenten un crecimiento económico sostenido
de amplia base, que aborden las causas estructurales de la pobreza y que
estén orientadas hacia la erradicación de la pobreza y la reducción de
la desigualdad basada en el género, en el marco general del logro de un
desarrollo sostenido centrado en la población;
d) Reestructurar y dirigir la asignación del gasto público con miras a
aumentar las oportunidades económicas para la mujer y promover el acceso
igualitario de la mujer a los recursos productivos, y atender las
necesidades sociales, educativas y de salud básicas de la mujer, en
particular de las que viven en la pobreza;
e) Desarrollar los sectores agrícola y pesquero, cuando y donde sea
menester, a fin de asegurar, según proceda, la seguridad alimentaria del
hogar y nacional y la autosuficiencia alimentaria, mediante la
asignación de los recursos financieros, técnicos y humanos necesarios;
f) Formular políticas y programas para promover la distribución
equitativa de los alimentos en el hogar;
g) Proporcionar redes de seguridad apropiadas y fortalecer los sistemas
de apoyo del Estado y los basados en la comunidad como parte integrante
de la política social, a fin de que las mujeres que viven en la pobreza
puedan hacer frente a entornos económicos adversos y mantener sus medios
de vida, sus bienes y sus ingresos en tiempos de crisis;
h) Generar políticas económicas que tengan un efecto positivo en el
empleo y los ingresos de las trabajadoras, tanto en el sector
estructurado como en el sector no estructurado, y adoptar medidas
concretas para abordar el desempleo de las mujeres, en particular su
desempleo a largo plazo;
i) Formular y aplicar, cuando proceda, políticas concretas económicas,
sociales, agrícolas y de otra índole, en apoyo de los hogares
encabezados por mujeres;
j) Elaborar y ejecutar programas contra la pobreza, incluidos programas
de empleo, que mejoren el acceso de las mujeres que viven en la pobreza
a los alimentos, incluso mediante la utilización de mecanismos adecuados
de fijación de precios y de distribución;
k) Velar por la plena realización de los derechos humanos de todas las
mujeres migrantes, incluidas las trabajadoras migrantes, y su protección
contra la violencia y la explotación. Instituir medidas para mejorar la
situación de las migrantes documentadas, incluidas las trabajadoras
migrantes, y facilitar su empleo productivo mediante un mayor
reconocimiento de sus aptitudes, su educación en el extranjero y sus
credenciales, y facilitar también su plena integración en la fuerza de
trabajo;
l) Introducir medidas para integrar o reintegrar a las mujeres que viven
en la pobreza y a las mujeres socialmente marginadas en el empleo
productivo y en el entorno económico predominante, y asegurar el acceso
pleno de las mujeres internamente desplazadas a las oportunidades
económicas, así como el reconocimiento de las calificaciones y aptitudes
de las mujeres inmigrantes y refugiadas;
m) Facilitar a las mujeres viviendas a precios razonables y el acceso a
las tierras, mediante, entre otras cosas, la eliminación de todos los
obstáculos que impiden ese acceso, con especial hincapié en la atención
de las necesidades de las mujeres, en particular de las que viven en la
pobreza y las jefas de familia;
n) Formular y aplicar políticas y programas que proporcionen a las
agricultoras y pescadoras (incluidas las agricultoras y productoras de
subsistencia, especialmente en las zonas rurales) mejor acceso a
servicios financieros, técnicos, de extensión y de comercialización;
proporcionar control de las tierras y acceso a ellas e infraestructura y
tecnología apropiadas a fin de elevar los ingresos de la mujer y
promover la seguridad alimentaria en el hogar, sobre todo en las zonas
rurales, y, donde proceda, alentar la creación de cooperativas de
mercado pertenecientes a los productores;
o) Crear sistemas de seguridad social donde no existan, o revisarlos,
con miras a situar a la mujer en pie de igualdad con el hombre en todas
las etapas de su vida;
p) Asegurar el acceso a servicios jurídicos gratuitos o de bajo costo,
incluida la capacitación jurídica básica destinada especialmente a las
mujeres que viven en la pobreza;
q) Adoptar medidas especiales para promover y fortalecer políticas y
programas para las mujeres indígenas que permitan su plena participación
y en los que se respete su diversidad cultural, de manera que tengan
oportunidad y posibilidades de elección en los procesos de desarrollo a
fin de erradicar la pobreza que las afecta.
59. Medidas que han de adoptar las instituciones financieras y de
desarrollo multilaterales, incluidos el Banco Mundial, el Fondo
Monetario Internacional y las instituciones de desarrollo regionales, y
medidas que han de adoptarse mediante la cooperación bilateral para el
desarrollo:
a) De conformidad con los compromisos contraídos en la Cumbre Mundial
sobre Desarrollo Social, tratar de movilizar recursos financieros nuevos
y adicionales que sean a la vez suficientes y previsibles y hacerlo de
modo tal que maximice la disponibilidad de esos recursos y aproveche
todas las fuentes y mecanismos de financiación disponibles con miras a
contribuir al logro del objetivo de erradicar la pobreza y beneficiar a
las mujeres que viven en la pobreza;
b) Fortalecer la capacidad analítica a fin de consolidar de manera más
sistemática las cuestiones referentes a las perspectivas de género e
integrarlas en el diseño y la ejecución de programas de concesión de
préstamos, incluidos los programas de ajuste estructural y de
recuperación económica;
c) Encontrar soluciones eficaces, orientadas al desarrollo y duraderas
para los problemas de la deuda externa a fin de ayudar a los países a
financiar programas y proyectos dirigidos al desarrollo, incluido el
adelanto de la mujer, entre otras cosas, mediante el cumplimiento
inmediato de las condiciones de la deuda, convenidas en el Club de París
en diciembre de 1994, que comprendían la reducción de la deuda, incluso
la cancelación u otras medidas de alivio de la carga de la deuda, y
desarrollar técnicas de conversión de la deuda aplicadas a programas y
proyectos de desarrollo social, de conformidad con las prioridades de la
Plataforma de acción;
d) Invitar a las instituciones financieras internacionales a estudiar
nuevas formas de prestar asistencia a los países de bajos ingresos a los
que corresponda una proporción elevada de la deuda multilateral, con
miras a aliviar la carga de su deuda;
e) Velar por que en la elaboración de los programas de ajuste
estructural se procure reducir al mínimo sus efectos negativos sobre los
grupos y comunidades vulnerables y menos favorecidos, así como asegurar
sus efectos positivos sobre tales grupos y comunidades evitando que
queden marginados en las actividades económicas y sociales e ideando
medidas encaminadas a darles control sobre los recursos económicos y las
actividades económicas y sociales, así como acceso a éstos; y se adopten
medidas para reducir la desigualdad y la disparidad económicas;
f) Examinar la repercusión de los programas de ajuste estructural sobre
el desarrollo social mediante evaluaciones de su efecto social y otros
métodos pertinentes que tengan en cuenta los aspectos basados en el
género, con miras a elaborar políticas para reducir sus efectos
negativos y mejorar los positivos, asegurando que no recaiga sobre la
mujer una parte desproporcionada del costo de la transición;
complementar los préstamos para el ajuste con un aumento de los
préstamos para el desarrollo social;
g) Crear un clima propicio para que las mujeres tengan acceso a medios
permanentes de ganarse la vida.
60. Medidas que han de adoptar las organizaciones no gubernamentales
nacionales e internacionales y los grupos de mujeres:
a) Movilizar a todas las partes interesadas en el proceso de desarrollo,
incluidas las instituciones académicas, las organizaciones no
gubernamentales y los grupos de base comunitaria y de mujeres, para
mejorar la eficacia de los programas de lucha contra la pobreza
dirigidos a los grupos de mujeres más pobres y desfavorecidos, como las
mujeres indígenas y de las zonas rurales, las mujeres jefas de familia,
las jóvenes y las ancianas, y las migrantes y discapacitadas,
reconociendo que el desarrollo social es una responsabilidad primordial
de los gobiernos;
b) Participar en actividades de la promoción y en el establecimiento de
mecanismos de supervisión, según proceda, y en otras actividades
encaminadas a velar por la aplicación de las recomendaciones sobre la
erradicación de la pobreza formuladas en la Plataforma de Acción y
encaminadas a que los sectores estatal y privado asuman su
responsabilidad y actúen con transparencia;
c) Incluir en sus actividades a mujeres con necesidades diversas y
reconocer la participación cada vez mayor de las organizaciones de
jóvenes como asociadas eficaces en los programas de desarrollo;
d) Formular, en cooperación con los sectores oficial y privado, una
estrategia nacional amplia de mejoramiento de los servicios de salud,
educación y sociales, para que las niñas y las mujeres de todas las
edades que viven en la pobreza tengan pleno acceso a ellos; procurar
obtener financiación para asegurar la inclusión de una perspectiva de
género en el acceso a los servicios, así como para ampliar esos
servicios de manera que lleguen a las zonas rurales y remotas que no
están dentro del ámbito de las organizaciones gubernamentales;
e) Contribuir, en cooperación con los gobiernos, los empleadores y otros
asociados y partes interesadas en cuestiones sociales, a la elaboración
de políticas de enseñanza, capacitación y readiestramiento a fin de
asegurar que las mujeres puedan adquirir una amplia gama de
conocimientos para satisfacer las nuevas exigencias;
f) Movilizarse para proteger el derecho de la mujer al acceso pleno y
equitativo a los recursos económicos, incluido el derecho a la herencia,
la posesión de tierras y otras propiedades, el crédito, los recursos
naturales y las tecnologías apropiadas.
Objetivo estratégico A.2. Revisar las
leyes y las prácticas administrativas para asegurar a la mujer igualdad
de derechos y de acceso a los recursos económicos
Medidas que han de adoptarse
61. Medidas que han de adoptar los gobiernos:
a) Asegurar el acceso a servicios jurídicos gratuitos o de bajo costo,
incluida la capacitación jurídica básica, especialmente para las mujeres
que viven en la pobreza;
b) Emprender reformas legislativas y administrativas para dar a la mujer
acceso pleno y equitativo a los recursos económicos, incluido el derecho
a la herencia y la posesión de tierras y otras propiedades, el crédito,
los recursos naturales y las tecnologías apropiadas;
c) Considerar la posibilidad de ratificar el Convenio No. 169 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) como parte de los esfuerzos
encaminados a promover y proteger los derechos de las poblaciones
indígenas.
Objetivo estratégico A.3. Dar a la
mujer acceso a mecanismos e instituciones de ahorro y crédito
Medidas que han de adoptarse
62. Medidas que han de adoptar los gobiernos:
a) Mejorar el acceso de las mujeres en situación desventajosa de las
zonas rurales, remotas y urbanas a servicios financieros, fortaleciendo
los vínculos entre los bancos y las organizaciones de préstamo
intermediarias, incluso mediante apoyo legislativo, capacitación para la
mujer y fortalecimiento de las instituciones intermediarias, con miras a
movilizar capital para esas instituciones y aumentar la disponibilidad
de créditos;
b) Alentar las vinculaciones entre las instituciones financieras y las
organizaciones no gubernamentales y apoyar las prácticas innovadoras de
concesión de préstamos, incluidas las que integran los créditos con
servicios y capacitación para la mujer y proporcionan facilidades de
crédito a las mujeres de las zonas rurales.
63. Medidas que han de adoptar los bancos comerciales, las instituciones
financieras especializadas y el sector privado al examinar sus
políticas:
a) Emplear metodologías de ahorro y crédito que tengan en cuenta a la
mujer que vive en la pobreza y adoptar métodos innovadores para reducir
los costos de las transacciones y redefinir los riesgos;
b) Abrir ventanillas especiales de préstamo para las mujeres, incluidas
las jóvenes, que no tienen acceso a las fuentes tradicionales de
garantías;
c) Simplificar las prácticas bancarias, por ejemplo, reduciendo el monto
del depósito mínimo y otras condiciones para abrir cuentas bancarias;
d) Lograr la participación, y la aplicación del régimen de propiedad
conjunta cuando sea posible, de las mujeres prestatarias en el proceso
de adopción de decisiones de las instituciones que proporcionan
servicios de crédito y financieros.
64. Medidas que han de adoptar las organizaciones multilaterales y
bilaterales de cooperación para el desarrollo:
Apoyar, mediante el suministro de capital y recursos, a las
instituciones financieras que prestan servicios a las mujeres de bajos
ingresos a cargo de microempresas y empresas de pequeña escala y
productoras, tanto en el sector estructurado como en el no estructurado.
65. Medidas que han de adoptar los gobiernos y las instituciones
financieras multilaterales, según proceda:
Apoyar a las instituciones que cumplen con las normas de rendimiento
llegando a gran número de mujeres y hombres de bajos ingresos mediante
la capitalización, la refinanciación y el apoyo al desarrollo
institucional de maneras que favorezcan la autosuficiencia.
66. Medidas que han de adoptar las organizaciones internacionales:
Aumentar la financiación para los programas y proyectos encaminados a
fomentar las actividades empresariales sostenibles y productivas de
generación de ingresos entre las mujeres en situación desventajosa y las
que viven en la pobreza.
Objetivo estratégico A.4. Formular metodologías basadas en el género y
realizar investigaciones para abordar el problema de la terminación de
la pobreza Medidas que han de adoptarse
67. Medidas que han de adoptar los gobiernos, las organizaciones
intergubernamentales, las instituciones académicas y de investigación y
el sector privado:
a) Elaborar medios teóricos y metodológicos para incorporar perspectivas
de género en todos los aspectos de la formulación de políticas
económicas, incluso la planificación y los programas de ajuste
estructural;
b) Aplicar esos métodos para analizar los efectos desde el punto de
vista del género de todas las políticas y programas, incluso los
programas de ajuste estructural, y difundir los resultados de la
investigación.
68. Medidas que han de adoptar las organizaciones nacionales e
internacionales de estadística:
a) Reunir datos desglosados por sexo y por edad sobre la pobreza y todos
los aspectos de la actividad económica y elaborar indicadores
estadísticos cuantitativos y cualitativos para facilitar la evaluación
del rendimiento económico desde una perspectiva de género;
b) Elaborar medios estadísticos apropiados para reconocer y hacer
visible en toda su extensión el trabajo de la mujer y todas sus
contribuciones a la economía nacional, incluso en el sector no
remunerado y en el hogar, y examinar la relación entre el trabajo no
remunerado de la mujer y la incidencia de la pobreza y la vulnerabilidad
de las mujeres a ella.
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